Viajando Como Realeza: Hospedándonos en un Castillo de Ottawa

980 371 Melanie Beard

Construido en 1912, Fairmont Château Laurier tiene más de 100 años de historia. Un castillo reminiscente a una historia de fantasía, este es el portal ideal para descubrir la pintoresca Ottawa y enamorarnos de su magia.

Ottawa, la capital de Canadá, tiene un charm único. Marcada por estilos de arquitectura romántica y pintoresca, como la arquitectura de renacimiento gótico de los edificios del Parlamento, esta bella ciudad fue fundada en 1826 bajo el nombre de Bytown, después se re-nombró Ottawa en referencia al río Ottawa, cuyo nombre se deriva del Algonquin Odawa, que significa «comerciar», ya que con el tiempo este se había convertido en un centro de comercio importante para la zona.

Ubicado en el centro de la ciudad, el impactante castillo Fairmont Château Laurier se encuentra a minutos de sus principales atracciones, como los edificios del Parlamento, el canal Rideau, el mercado Byward, la Galería Nacional de Canadá, el Centro Shaw y el Centro Nacional de las Artes.

Una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, el castillo forma parte de un skyline inolvidable, sacado de un cuento de fantasía repleto de palacios, iglesias e imponentes edificios históricos. Un mundo de lujo, historia y magia, Château Laurier evoca en los que nos aventuramos por sus impactantes salones, pasillos y restaurantes un sentimiento de esplendor de antaño y una melancolía inspirada por la belleza clásica del castillo.

Hoteles emblemáticos con una presencia inigualable, experiencias auténticas y momentos inolvidables han atraído a los visitantes de Fairmont y sus destinos desde 1907. Château Laurier es una de estas joyas hoteleras que nos sumergen en el alma del destino donde se encuentra, haciéndonos partícipes en su historia, cultura y magia.

Mucho más que un hotel, el parte integral del alma de la ciudad de Ottawa. Icónico y surreal en su belleza, el Château Laurier es un magnífico edificio de piedra caliza con torretas y mampostería que recuerda a un castillo francés, haciéndonos sentir como realeza en un mundo de elegancia clásica, sofisticación y magia.

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