Hay libros que se escriben en silencio, en soledad. Y hay libros que nacen en medio de conversaciones interminables, entre amigos que se atreven a soñar juntos. Sangre y Sombras, la saga de fantasía oscura de Salomón Lobatón Hanono, es de estos últimos.
La presentación de esta obra, que reúne los libros I y II —La hermandad de la primera sangre y La guerra de las sombras—, fue un evento que reflejó todo el amor y el esfuerzo detrás de este proyecto. Se llevó a cabo en un lugar emblemático de la Ciudad de México, en Polanco, y reunió a grandes personalidades del mundo literario y cultural para celebrar no solo un libro, sino el viaje de su creador y el universo que ha construido durante más de una década.
El origen: una amistad que cambió todo.
Para entender Sangre y Sombras, hay que entender su origen. Y ese origen tiene nombre propio: Esteban Caso Ruiz. Como el propio Salomón confiesa durante la presentación, fue Esteban quien lo “metió a este mundo de los libros” cuando comenzaron a trabajar juntos en Entre el fuego y las cenizas, otra saga que coexiste en un universo paralelo.
“Sería una mentira para empezar si digo que lo planeé todo desde el principio y que salió perfecto”, admite Salomón con honestidad. Y es que este libro no nació de un plan maestro, sino de la intimidad de compartir ideas recién concebidas con amigos cercanos. “Esa es la primera cosa que quería decir —comparte—, no hacerlo con amigos y de esa manera tan íntima no me hubiera llevado a hacer lo que ahora es”.
Porque los amigos, como bien lo dice, te dan “otra alimentación”. Te dicen: “Esta parte como que no tiene mucho sentido”. Te ayudan a imaginar mejor el mundo. Y en ese proceso de retroalimentación, el universo de Emdai comenzó a tomar forma.
El viaje de un autor y su mundo
Salomón nos cuenta que este mundo nació en un momento de transición, cuando esperaban a que una editorial publicara su trabajo anterior. Pero “el escritor dentro de mí, impasible e implacable, no quiso detenerse”. Así comenzó a escribir lo que eventualmente se convertiría en una saga de fantasía oscura.
Pero el camino no fue lineal. La historia original no era la que ahora tenemos en las manos. Iba a ser un libro donde le contaban a un muchacho en una taberna la historia de los héroes. Sin embargo, Salomón decidió adelantarse o atrasarse “80 a 100 años en el tiempo” para construir el mundo desde sus cimientos. Revisó sus notas, escribió un glosario que comenzó llamándose “Glosario de la orden magenta” y que después se convertiría en el “Glosario de la hermandad de la primera sangre” y posteriormente “Glosario de la Ordenanza de la última sangre” y finalmente “Glosario de la Ordenanza”, mencionado dentro del propio libro por un personaje llamado ZRUS.
Y así, durante más de una década, Salomón ha trabajado en este universo. Un mundo con su propia geografía (llamado Emdai), con sus propias monedas que varían entre el sur y el norte (“tal cual la vida misma”, dice el autor), con sus propios dioses y patrones de ídolos a los que la gente reza.
¿De qué trata Sangre y Sombras?
Emdai, un mundo sin guerra, la esperanza es un mito y la resistencia una sentencia de muerte. Bajo el yugo del tirano Kärft, el reino agoniza. Y solo cuatro improbables héroes se alzan contra la oscuridad:
- J.G. Ralfhus, el escribano (un invocador, un mago)
- Rafëul, el poeta
- Arth, el estudiante de taumaturgo (alquimista)
- Ronov, el guerrero, el muchacho que “iba pasando por ahí”
Estos cuatro personajes, tan distintos entre sí, forman la Hermandad de la Primera Sangre, la última línea de defensa entre la humanidad y la aniquilación total.
Pero la historia va más allá. Lo que comienza con una rebelión pronto revela una verdad aterradora: Kärft, el rey usurpador, es solo un títere. El verdadero enemigo es Akman, un dios caído, hambriento de almas, que busca regresar del inframundo para devorarlo todo.
Y aquí está el horror: puedes estar peleando contra tu vecino, contra el herrero al que le comprabas tus armas, contra un amigo con el que solías tomar una cerveza, o incluso contra tu expareja o un hijo que perdiste en la guerra. Todos pueden convertirse en “esbirros de las sombras”, seres grotescos sin alma.
Personajes con alma y heridas
Lo que hace especial a esta saga es la profundidad de sus personajes. Como explica Salomón durante la presentación, Ronov está “roto”. Roto por la pérdida de su mamá, roto por la pérdida de su papá. Es un pasacartas que no quiere ser solo un recadero medieval. Y después de un suceso que el autor prefiere no spoilear, está destrozado.
“¿Cómo luchas contra tus propias sombras? ¿Cómo luchas contra tus propios demonios?”, pregunta Salomón. “¿Cómo le ganas a una cosa invencible?”
Y es que la lucha en Sangre y Sombras no es solo contra un tirano o un dios caído. Es también la lucha interna de cada personaje contra sus propias heridas. Por eso el autor se identifica con Ronov. “Era un cuate impulsivo. Lo fui, no sé, lo soy, a veces lo acepto. Hay que saber pelear contra tus demonios.”
Una lucha generacional
Salomón nos revela algo fascinante: esta no es una historia que termine en el libro dos, ni en el tres ni en el cuatro. “Probablemente me puedo aventar cinco, seis libros”, confiesa. Y la lucha se vuelve generacional: los padres pasan la antorcha a los hijos, y los hijos a los nietos, hasta que se cumpla al fin una profecía.
Pero, como el autor aclara, no es la profecía del “niño elegido” que siempre gana. “No porque sea la elegida quiere decir que va a ganar.” Eso, precisamente, es lo que diferencia a Sangre y Sombras de otras historias. No es el viaje de un héroe, sino el viaje de los héroes. Cuatro personas comunes enfrentándose a lo imposible.
Inspiraciones y diferencias
Durante el evento, Salomón habló abiertamente de sus inspiraciones. Menciona a George R.R. Martin, a J.R.R. Tolkien, a Patrick Rothfuss (cuyo libro El nombre del viento ha leído 13 veces). Pero deja claro que, aunque ama Harry Potter, aquí la magia no se aprende en una escuela: “se aprende en la vida, en los golpes, en la guerra, en el trancazo de la cruda vida misma”.
Y hay una frase que resuena: “Copiar nunca, inspirarse siempre”. Porque Sangre y Sombras tiene la lucha eterna entre el bien y el mal, pero la lucha también es entre los personajes, entre sus propias sombras.
Un libro para adultos
Salomón advierte que esta no es una historia para niños. Es un libro para 16 o 17 años en adelante. Hay violencia, hay política, hay juego de poderes. Hay personajes como Ronov, que fuera de sus funciones como insurrecto, disfruta de una copa de vino y de la compañía femenina. Es una historia cruda, realista dentro de su fantasía, donde las decisiones tienen consecuencias y los héroes sangran.
El arte de la portada
Durante la presentación, también se habló del proceso creativo de la portada, creada por un artista que se sumergió en la historia para poder plasmar su esencia. “Lo que queríamos era una portada que llamara la atención —explicó el ilustrador Jesús Rosales León—, porque si no te llama la atención, no la compras, no la percibes.” Y el resultado es una portada que captura la oscuridad y la épica del universo de Emdai.
¿Por qué leer Sangre y Sombras?
Porque es más que un libro de fantasía. Es el resultado de más de una década de trabajo, de sueños compartidos, de un autor que ha volcado parte de su alma en cada página. Es un universo vasto, con su propia geografía, su historia, sus dioses y sus héroes rotos. Es una historia donde la esperanza es un mito, pero la resistencia, una elección.
Y porque al leerlo, no solo entras en el mundo de Emdai. También entras en el viaje de Salomón Lobatón Hanono, un autor mexicano que ha construido, con paciencia y pasión, un universo que merece ser conocido.
Como él mismo dice en el evento: “Cuando un autor escribe un libro, vuelca un poco de su alma en el libro”. Y en Sangre y Sombras, hay mucha alma. Hay sangre, hay sombras, pero también hay luz. La luz de quien se atreve a soñar y a compartir ese sueño con el mundo.


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