El director de Educación e Innovación Financiera de Grupo Financiero
Actinver pasó por el programa de DiarioJudio.com, que transmite Mundo
Ejecutivo TV. Habló de cómo cambió la forma de invertir en México y de
por qué revisar que una institución esté regulada es lo que más fraudes
evita.
Invertir hoy es posible desde el celular y en instituciones reguladas.
Hace pocos años, quien quería invertir tenía casi una sola puerta: ir al banco y
contratar un pagaré o un depósito a plazo. Hoy puede abrir una cuenta de
inversión desde el celular, sin levantarse del sillón, y comprar acciones de
empresas mexicanas o de medio mundo. De ese cambio, y de cómo aprovecharlo
sin caer en fraudes, habló Luis Tinajero, director de Educación e Innovación
Financiera de Grupo Financiero Actinver, en Mundo Innovación, el programa de
DiarioJudio.com que conduce Isaac Ajzen.
De la sucursal al celularTinajero recordó que, hasta hace poco, comprar acciones pedía bastante dinero: el
modelo obligaba a abrir un contrato de intermediación bursátil en una casa de
bolsa. Eso cambió en las últimas dos décadas, por la tecnología y también por el
propio mercado. Hoy cualquiera abre una cuenta en una casa de bolsa regulada
desde el teléfono.
El número de opciones también se disparó en los últimos cinco a diez años. El
directivo puso como ejemplo el Sistema Internacional de Cotizaciones de la Bolsa
Mexicana de Valores, donde cotizan instrumentos y empresas del extranjero:
México pasó de unas 130 o 140 emisoras locales a más de 3,000 instrumentos
internacionales al alcance del inversionista.
El primer paso: que esté regulada
Para Tinajero, este es el punto más importante de toda la charla. «Después de esto
ya lo pueden apagar», bromeó. En veinte años manejando patrimonio, contó, ha
visto a mucha gente llegar a su oficina después de un fraude o tras meter su dinero
en algo que no estaba regulado.
«Estar seguro de que es una entidad regulada por la Comisión Nacional Bancaria y
de Valores… ese es el conocimiento más básico de educación financiera que
alguien debe tener», afirmó. Eso se puede verificar tanto en la propia institución
como ante la CNBV.
También advirtió sobre la cara incómoda de lo digital. Mientras uno revisa
Instagram aparecen anuncios de inversión, y un clic lo mismo lleva a una
institución regulada mexicana que a un portal domiciliado en Malta, Irlanda o
Singapur, donde reclamar por la vía legal sería casi imposible.
Cómo decidir en qué invertir
¿En qué conviene invertir? «Depende» de la volatilidad que cada quien esté
dispuesto a aceptar, respondió. Y lanzó una advertencia que vale para cualquier
oferta: «No existe algo que pague mucho rendimiento con bajo riesgo; eso es una
alerta roja inmediata». Aclaró que riesgo no es sinónimo de perderlo todo: se
refiere a la volatilidad, a qué tan difícil resulta anticipar lo que pasará con una
inversión.
El segundo paso, después de confirmar que algo está regulado, es entender en qué
se está invirtiendo. Tinajero cuestionó el lenguaje de «apostarle» a una empresa o
«jugar en la bolsa». Así como uno le preguntaría a quien lo invita a su negocio por
sus márgenes y su experiencia, el inversionista debería entender bien el negocio
en el que entra, sus márgenes y a quién enfrenta en el mercado. Su recomendación
fue pensar a largo plazo y verse como socio de las compañías.
Para eso distinguió dos caminos. Las empresas consolidadas tienen historial
comprobado y poca volatilidad, y muchas reparten dividendos: en México las hay
que pagan entre 7 y 10% al año. Las de crecimiento, como Google o Amazon en sus
inicios, ganan clientes y mercados muy rápido, pero casi nunca pagan dividendos y
se mueven más.
Reto Actinver y Acelera Academy
Tinajero también presentó los dos brazos de educación financiera de Actinver. El
primero es el Reto Actinver, que la firma describe como el ejercicio más grande del
país para formar inversionistas; en la edición previa reunió a cerca de 40,000
personas. Está dividido en tres niveles, para principiantes, intermedios y
avanzados, y trae un simulador con el que se pueden comprar fondos o hacer
trading, más talleres y conferencias en vivo que el año pasado sumaron más de 80
ponentes. Dura seis semanas y arranca en octubre.
La inscripción es gratuita para alumnos de universidades con convenio, cuesta 500
pesos para estudiantes y 1,000 para el público en general. Hay premios en efectivo
y en especie. Los ganadores universitarios de la edición anterior viajaron a Nueva
York: dieron el campanazo en el Nasdaq y pasaron por Bloomberg. Los detalles
están en retoactinver.com.
El segundo brazo es Acelera Academy, un portal gratuito y abierto todo el año, con
más de 30 cursos que van de lo más básico al manejo de un portafolio (aceleraacademy.com).
Aquí Ajzen apuntó algo: en la escuela enseñan matemáticas o geografía, pero nadie
explica cómo comprar una acción ni qué intereses paga el banco. Tinajero
coincidió y puso un freno: pedir un crédito para invertir, dijo, «es muy delicado. Yo
no lo recomiendo».
Inviertan ya
En una ronda de preguntas rápidas, Tinajero echó abajo varios mitos. Se puede
empezar con cualquier monto: «con lo que te cuesta un café al día puedes hacer
casi hasta un portafolio de acciones». Tampoco hace falta ser un experto. Basta
con entender qué es una institución regulada, cómo funciona el instrumento al que
uno manda su dinero (a dónde va y cómo se recupera) y qué es el interés
compuesto. Y casi nadie tiene que vivir pegado al mercado: lo sensato es armar
una tesis de inversión, solo o con un asesor, y dejarla correr.
Sobre la inteligencia artificial, que muchos ya usan para decidir qué comprar o
vender, fue claro: está cambiando el sector y la propia Actinver la incorpora en su
análisis, pero todavía no se le puede dejar la última palabra. «La inteligencia
artificial es un input… pero hoy no puedes depender solo de lo que te diga;
siempre tienes que cruzar los datos».
Ante la insistencia del conductor, Tinajero se comprometió a regalar becas para el
Reto, que se anunciarían en las redes de Mundo Innovación, DiarioJudío y la propia
Actinver. Para los premios en efectivo y los viajes hay una sola condición: ser
mayor de edad. Para invertir no hay edad límite.
El cierre fue medio invitación, medio regaño: «Les hago la petición, la invitación y
hasta el regaño de que inviertan ya», dijo. Y remató con una idea que, asegura, ha
visto repetirse en cientos de casos: «La buena inversión y los hábitos financieros
correctos transforman vidas».

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