A las 3:00 de la madrugada suena la alerta. No es un simulacro. En cuestión de horas, un estacionamiento con capacidad para 1,500 autos comienza a transformarse en un hospital completamente operativo bajo tierra. Camas, ventiladores, monitores, quirófanos e incubadoras descienden tres niveles bajo concreto reforzado mientras en la superficie la amenaza es real. Este es el protocolo del Rambam Medical Center en Israel cuando el país entra en guerra.
Un hospital diseñado para resistir
La decisión de construir un hospital subterráneo surgió tras una experiencia crítica durante la Segunda Guerra del Líbano, cuando misiles impactaron a pocos metros del campus hospitalario. A partir de esa experiencia, el Rambam desarrolló la instalación subterránea más grande de su tipo en el mundo.
En tiempos normales, este espacio funciona como estacionamiento. Sin embargo, en situaciones de emergencia puede transformarse rápidamente en un hospital con capacidad para hasta 2,200 pacientes distribuidos en tres niveles.
Medicina bajo fuego real
La amenaza se volvió aún más tangible cuando un misil impactó deliberadamente un hospital en el sur de Israel. Ante este escenario, el Rambam activó protocolos de emergencia, redujo actividades no urgentes y reorganizó sus operaciones para garantizar atención médica continua.
Durante los conflictos, helicópteros militares han aterrizado simultáneamente en el helipuerto del hospital trasladando soldados heridos. En apenas cuatro minutos, los pacientes pueden ser ingresados al área de trauma para recibir atención inmediata.
La dimensión humana de la resiliencia
Más allá de la infraestructura, el hospital también ha implementado medidas para apoyar al personal médico. Durante los momentos más críticos se habilitó una guardería subterránea para hasta 450 hijos de trabajadores, permitiendo que médicos y enfermeras continúen atendiendo pacientes mientras sus familias permanecen protegidas.
Incluso se han integrado perros de terapia para acompañar a soldados heridos y elevar la moral del equipo médico en medio de la crisis.
Una lección para la preparación ante emergencias
La experiencia del Rambam fue presentada en el marco de la Asociación Médica México–Israel, donde se destacó que este modelo no solo es un ejemplo de resiliencia frente a la guerra, sino también una lección de preparación ante desastres.
Para países como México, expuestos a terremotos, huracanes y emergencias masivas, la planeación, la infraestructura resiliente y la coordinación institucional pueden marcar la diferencia entre el caos y una respuesta organizada.


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