Ciudad de México, 23 de abril de 2026. En México, uno de los principales retos educativos ya no es únicamente el acceso a la escuela, sino garantizar que las niñas y niños desarrollen habilidades fundamentales a tiempo. Entre ellas, la comprensión lectora se posiciona como un elemento clave para su aprendizaje y desarrollo.
De acuerdo con especialistas, 1 de cada 3 estudiantes de tercer grado de primaria no comprende lo que lee, una situación que impacta directamente su trayectoria escolar y limita sus oportunidades a largo plazo.
En el marco del Día Mundial del Libro, expertos señalaron que aprender a leer va más allá del reconocimiento de letras o palabras. La comprensión lectora se construye a través de la fluidez, la práctica constante y la exposición a distintos tipos de textos, tanto literarios como informativos.
Si bien el acceso a libros de calidad es un factor importante, no es suficiente por sí solo. La mediación —es decir, el acompañamiento de docentes, familias y comunidades— resulta determinante para que la lectura se convierta en una práctica cotidiana.
Otro aspecto relevante es el vínculo emocional con la lectura. Como ha señalado el escritor Daniel Pennac, leer debe entenderse como un derecho y no como una obligación. La posibilidad de elegir y disfrutar los libros es clave para fomentar el hábito lector.
A nivel familiar, especialistas coinciden en que no se requieren grandes recursos para promover la lectura, sino generar espacios de interacción, como leer en voz alta o conversar sobre historias.
Frente a este panorama, el fortalecimiento de la alfabetización requiere un esfuerzo conjunto entre gobierno, escuelas, docentes, organizaciones y familias.
En este contexto, Fundación Instituto Natura impulsa iniciativas enfocadas en garantizar que las infancias aprendan a leer y escribir a tiempo, a través de la entrega de bibliotecas escolares y su participación en políticas públicas de aprendizaje fundamental.
En un país donde la cobertura educativa ha avanzado, el desafío actual es asegurar que las niñas y niños no solo asistan a la escuela, sino que realmente aprendan. Porque cuando no comprenden lo que leen, no solo se rezagan académicamente, también se limita su capacidad de entender el mundo.


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