¿Cómo manejar el enojo como padre?

150 150 Diario Judío México Mas Ideas
  • 0

El enojo no es el problema. El problema es qué hacemos con él. Ser mamá o papá implica amar profundamente… pero también implica frustrarse, cansarse y, a veces, perder la paciencia. Hay días en los que todo rebasa: el ruido, el desorden, la repetición, el “te lo dije mil veces”. Y entonces aparece el enojo. No porque seas un mal papá. Sino porque eres humano.

Esto le pasa a todos

El enojo es una emoción válida. Es una señal de que algo nos importa, de que algo nos está sobrepasando o de que necesitamos poner un límite. El problema es que, cuando no sabemos regularlo, dejamos de educar… y empezamos a reaccionar. Gritamos. Castigamos de más. Decimos cosas que no queríamos decir. Y después, muchas veces, viene la culpa. Pero el objetivo no es no enojarse nunca.
El objetivo es aprender a no actuar desde el enojo.

¿Qué hacer en el momento?

No necesitas hacerlo perfecto. Necesitas hacerlo consciente.

  1. Haz una pausa (aunque sea breve)
    Antes de responder, toma dos respiraciones profundas
    Unos segundos pueden ser la diferencia entre reaccionar o elegir.
  2. Nombra lo que sientes
    “Estoy muy enojado en este momento”
    Nombrarlo baja la intensidad y te regresa al control.
  3. Aléjate si es necesario
    Si sientes que vas a explotar, es válido decir:
    “Necesito un momento para calmarme y ahorita seguimos”.

Regularte tú también es enseñar.

Después del enojo, viene lo importante

Educar no pasa en el pico del enojo. Pasa después.

Cuando estés más tranquilo:

  • Retoma la situación
  • Explica el límite
  • Aplica la consecuencia (si es necesario)
  • Y, si te equivocaste, repáralo

Decir “perdón por cómo reaccioné” no te quita autoridad.
Te da humanidad.

Lo que tu hijo realmente aprende

Tus hijos no solo aprenden de lo que les dices.
Aprenden de cómo manejas lo que sientes.

Si gritas, aprenden a gritar.
Si te desbordas, aprenden a desbordarse.
Si te regulas… aprenden que eso también es posible.

Un recordatorio

No necesitas ser un papá perfecto.
Necesitas ser un papá consciente.

Uno que se equivoca, pero regresa.
Uno que siente, pero no lastima.
Uno que entiende que el enojo no es el enemigo… es una oportunidad para enseñar algo mucho más profundo.

Sé parte de este cambio, dona aquí: 

https://www.fpreve.com/proyecto/bolsa-general/

¡Gracias por tu apoyo! 

Formación Prevé
Crecemos juntos, crecemos sanos.

Síguenos en:
Instagram: @formacionpreve
LinkedIn: Formación Prevé  
Facebook: Formación Prevé 

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.