En un entorno donde las empresas buscan vender más, diferenciarse y adaptarse a un mercado cada vez más cambiante, la innovación se ha convertido en una necesidad estratégica. En una entrevista exclusiva de Mundo Innovación, conducida por Isaac Ajzen, conversamos con Roberto Castañón Williams, Director de Operaciones de Red Box Inspiring Innovation, sobre cómo las empresas pueden transformar ideas en productos exitosos y vender innovación de forma efectiva.
De acuerdo con Roberto Castañón, uno de los errores más comunes es pensar que innovar significa crear algo completamente nuevo o disruptivo. En realidad, la innovación más efectiva suele ser incremental, aquella que mejora lo que ya existe y agrega valor real al cliente.
“El primer paso no es pensar en la solución, sino entender el problema humano que estamos resolviendo. Si identificas bien el dolor, tienes el 50% de la solución”, explicó.
Para lograrlo, es fundamental comprender el producto, su diferenciación, la audiencia y, sobre todo, los puntos de dolor del consumidor. La innovación, señala, surge cuando se logra responder a una necesidad real.
Experiencia, no solo producto
A través de ejemplos concretos, como una heladería premium o una marca de colchones, Castañón destacó que muchas veces el producto ya es bueno, pero lo que marca la diferencia es la experiencia: el espacio, el servicio, el recorrido del cliente y la forma en la que se conecta emocionalmente con la marca.
“Las personas no compran un colchón, compran descanso. No compran comida, compran una experiencia”, afirmó.
Creatividad con límites
Otro punto clave de la conversación fue el papel de la creatividad. Para Red Box, la creatividad no consiste en ideas extravagantes sin dirección, sino en trabajar dentro de límites claros.
“La creatividad ama los límites. Necesitas una cancha clara para generar ideas que realmente se puedan ejecutar y que impacten en el negocio”, señaló.
Las mejores ideas innovadoras, agregó, son aquellas que pueden implementarse en el corto plazo y generan resultados tangibles, ya sea en ventas, eficiencia o ahorro de costos.
Innovación centrada en lo humano y apoyada por la IA
Sobre el uso de la inteligencia artificial, Castañón fue claro: la IA debe ser una herramienta, no un sustituto del pensamiento humano. En Red Box se utiliza para analizar patrones, generar analogías y acelerar procesos creativos, siempre con un enfoque human-centric.
“La inteligencia artificial nos ayuda a pensar mejor y más rápido, pero las decisiones estratégicas siguen siendo humanas”, puntualizó.
Mirar otras industrias para inspirarse
Finalmente, destacó la importancia de observar más allá de la propia industria. Inspirarse en otros sectores permite encontrar soluciones que no son evidentes a primera vista y reduce la incertidumbre al innovar.
“Innovar no es copiar, es adaptar. Si algo ya funcionó en otra industria, puede funcionar en la tuya con el enfoque correcto”, concluyó.
Esta conversación deja claro que innovar no es reinventarlo todo, sino entender mejor a las personas, mejorar procesos y conectar creatividad con resultados reales.

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